Insight Meditation Houston

Los Tres Refugios

Al inicio de los retiros de meditación hay una tradición de tomar refugio en lo que llamamos las 3 joyas: el buda, el dharma y el sangha.

Podemos refugiarnos en cada uno de ellos.

Como un refugio, el buda refiere no solamente a la figura histórica de un hombre que alcanzó la iluminación, sino a la parte adentro de cada persona que tiene una capacidad enorme para la compasión, sabiduría y claridad mental.

El buda representa el ser iluminado adentro de nosotros.

En nuestro interior, todos tenemos la potencialidad para despertarnos.

En cada vida humana, se nace solo y se muere solo.

No importa tus creencias sobre el viaje, es un viaje solo.

El refugiarse en el buda nos da apoyo en el camino.

Cuando somos bebés indefensos, dependemos de otra gente para cuidarnos. Sería ideal recibir solamente la nutrición amorosa durante nuestra niñez.

Así cada niño podría desarrollar el auto-respeto y sentirse relajado en el mundo.

Desafortunadamente la mayor parte de los niños no reciben bastante nutrición y cuidado.

Pero no obstante como era nuestra niñez, durante la práctica de Metta, podemos dirigir los sentimientos de amor bondadoso hacia nosotros mismos en el momento presente.

Cuando nos refugiamos en el buda, practicamos la aceptación de nuestra parte infantil, sin criticar ese aspecto.

En la práctica de la meditación, podemos crear un contenedor tierno en que nutrimos la confianza, la sabiduría y el valor adentro de nosotros.

Durante la meditación, notas el tipo de personalidad que tienes y la manera en que piensas.

Observas tus planes, recuerdos, deseos, aversiones, dudas y tendencias de juzgarte, y aprendes a soltar esos pensamientos, sin identificarte con ellos.

Puedes explorar, con un sentido de humor y con generosidad hacia ti misma, todas las maneras en que estás apegándote a algo.

Gradualmente, en este proceso, puedes aceptarte a ti mismo como eres.

Te das cuenta de que la práctica es un proceso de ofrecer amistad a ti mismo.

Con la meditación, poco a poco quitamos las defensas que están cubriendo nuestra sabiduría y nuestra ternura.

No tratamos de convertirnos en alguien mejor, sino redescubrimos y reconectamos con quien realmente somos.

Cuando digo, “Me refugio en el buda,” quiero decir, “Me refugio en el valor para quitar lo que oscurece mi capacidad para despertarme. Con conciencia, voy a dedicar mi vida a enfrentar los obstáculos.”

El dharma refiere a la verdad de la vida real como es y a las enseñanzas del buda y otros sabios.

El refugiarse en el dharma significa nuestra voluntad de practicar según las enseñanzas del buda y de investigar la verdad en nuestro propia experiencia.

El buda enseñaba “Libérate y ábrete al mundo.”

Según Pema Chödrön, una maestra del budismo Tibetano, “Tienes una cierta vida, y es tu medio para despertarte.”

Si eres una madre cuidando a tus niños, es tu medio para despertarte.

Si estás jubilado y estás enfrentando la vejez, es tu medio para despertarte. Si vives solo y estás buscando una pareja, es tu medio para despertarte.

Si tienes una familia grande y estás buscando la soledad, es tu medio para despertarte.

No hay una mejor oportunidad que la situación que tienes ahora.

Está hecho para tí.

Cuando te refugias en el dharma, tu propia situación puede enseñarte donde estás parado y dónde puedes liberarte.

El sangha refiere a una comunidad espiritual que puede apoyar nuestra búsqueda auténtica interior.

El refugiarse en el sangha no quiere decir que tenemos un club para quedarnos con nuestros compañeros semejantes y para criticar a la gente con las creencias diferentes.

Significa que nos refugiamos en la hermandad de las personas comprometidas a vivir según la verdad.

Podemos apoyar la práctica de las otras personas en el sangha con nuestros esfuerzos honestos y con nuestra bondad.

En el sangha podemos compartir el regalo del dharma, desde nuestra propia experiencia con la práctica.

El maestro Tibetano Trungpa Rinpoche dijo, “La práctica diaria es simplemente el desarrollar una aceptación completa y una apertura hacia todas las situaciones, emociones y personas, experimentando todo totalmente, sin reservaciones o bloqueos…”

¡Esta tarea no parece tan sencilla!

Y es la razón del por qué nos refugiamos en el buda, el dharma y el sangha, así apoyando nuestro compromiso duradero en la práctica.